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MACEO EN LA POESÍA  

La admiración de los cubanos por el general Antonio Maceo hizo que los poetas cantaran sus glorias. A continuación aparecen algunos ejemplos de composiciones dedicadas a él.

El combate de Mal Tiempo

En verdes campos de caña
De hermosura sorprendente,
Se encontraron frente a frente
Hijos de Cuba y de España.
Estos últimos, con saña,
Atacarton prontamente
Al ejército valiente
Que en titánica porfía
Resuelto se dirigía
A la invasión de Occidente.
Rompen el fuego Las Villas,
Que a la vanguardia marchaban,
Y al combate se lanzaban
Desplegados en guerrillas.
Avanzan por las orillas
De aquellos cañaverales,
Los valientes orientales,
Tan bravos como jinetes,
Y esgrimiendo sus machetes
Descargan golpes mortales.
En medio de aquel tropel,
Y veloz como el deseo,
Parte el general Maceo
Montado en blanco corcel.
Todos lo siguen a él
Que al enemigo acomete,
Y entre las balas se mete
Como exhalación radiosa,
Mientras que con voz imperiosa
Manda cargar al machete.
Esas legiones de Oriente,
Cuyas proezas bendigo,
Arrollan al enemigo,
Que huía cobardemente.
La retaguardia impaciente
Partió veloz como el rayo,
Y sin temor ni desmayo
Por la derecha siguieron
Y al divisarlas huyeron
Los voluntarios del Guayo.
Avanza la hueste hispana
Con bayoneta calada,
Y cae en una emboscada
De la infantería cubana.
Arde la caña cercana,
Huyen las fuerzas contrarias,
Y mientras descargas varias
Estremecen la pradera
Le quitamos la bandera
Al batallón de Canarias.
Sus cajas de municiones
Quitamos al enemigo,
Que maltrecho y sin abrigo
Corría en todas direcciones.
Los valientes escuadrones,
Arremeten prontamente,
Y con entusiasmo ardiente,
Guardando aquellos pertrechos,
Exclamaban satisfechos:
¡Vivan Las Villas y Oriente!
Esta acción que preludió
El éxito de Occidente,
A la fama independiente
De gloria y honor cubrió.
Frente a frente se venció
En aquellos verdes llanos
A los altivos hispanos
Que al fin el polvo mordieron
Con la carga que le dieron
En Mal Tiempo los cubanos.
Mal Tiempo, la altiva España
Hace que el mundo se asombre,
Que su grandeza y su nombre
Se pierda en esta campaña.
En el llano y la montaña
Desafiamos su insolencia,
Pues nos dicta la conciencia
Cumplir con nuestro deber,
Hasta llegar a obtener
De Cuba la indepencencia.

(1895; "Un vate en campaña". La nueva lira criolla, La Habana, 1903)

Himno a Maceo y a la invasión

Muera, muera el cobarde tirano,
Que prisión y castigos inventa;
Para el noble cubano que intenta
Por la patria ganar libertad.
¡Viva Cuba, y abajo el gobierno
Que en mi patria comete atropellos!
¡Dinamita y machete con ellos,
Cuba libre muy pronto será!
Cuba mía, despierta a tus hijos,
Y que colmen tu ardiente deseo;
Ha llegado el guerrero Maceo
Con diez mil bayameses aquí.
Orientales, cargad al machete,
Golpe fiero y veloz como el rayo;
Que no quede ni un solo cipayo
Descendiente del Cid y Colón.
¿Veis a aquel ciudadano que viene
Cobijado en cubana bandera?
Es guerrero que a Cuba venera
Y odia a muerte al cobarde opresor.
A la vista del noble caudillo
De las fuerzas cubanas de Oriente
Brota el grito patriota y ferviente
¡Cuba libre, o morir con honor!
Su retrato mi mente recuerda,
Caballero en corcel prodigioso
Y la enérgica voz del coloso
Hoy repite con fiel expresión.
Despertad, despertad, que ya es hora
De empuñar el machete en las manos;
Vengan, vengan aquí los cubanos
A ganar con honor libertad.
A la vista de noble bandera,
Blanca, azul, con estrella, y punzó;
Patriotismo cubano estalló
Desde Oriente cruzando a través,
Dando vivas a Cuba y sus hijos
El cubano al contrario acomete;
Manejando el cortante machete
Que a su patria dará libertad.

(1896, "E.M. G."; La nueva lira criolla, La Habana, 1903)

A Antonio Maceo (en el día de su cumpleaños)

Tú eres cubano, valiente,
Y patriota decidido,
Que al ejército has vencido
En guerrilla con tu gente.
Entre la manigua espesa
No pudo contigo España
Yhas hecho de ella pavesa
Quemando toda la caña.
De América es el deseo
Que sea Cuba independiente
Y que la vida le aumente
Dios a Antonio Maceo.
Que su próximo natal
Sea en nuestra Cuba cubana,
Para brindar en La Habana
Por su machete oriental.
Salud, bravo compañero
Que eres más bravo que el sol,
Y lo sabe el mundo entero
Y así tiembla el español.

(14 de junio de 1896; "Un mambí macho, desde Santo Domingo)

El machete [de Maceo]

Te recogió herrumbroso en el sendero
Membrudo brazo de ejemplar cubano;
Limpió tu herrumbre el patriotismo sano,
Y brilló cual relámpago tu acero.
Blandiéndote el patriota altivo y fiero,
Trocóse en el horror del bando hispano,
Terrible el golpe, el filo soberano,
El antes dócil e industrioso apero.
Hoy, entre el batallar y la pelea,
Mientras la rabia sórdida arremete,
Surge a tu paso la inmortal idea;
Y es en vano si ciego la acomete
La tropa hispana en infernal ralea,
Porque vence terrífico el machete.

(1896, Enrique Hernández Miyares)

Antonio Maceo

Vino de las montañas del indomable Oriente,
Descendió a las llanuras del bravo Camagüey,
Y como alud que tala, cual bramador torrente
Cayó sobre las tropas de la española grey.
Erguido sobre el blanco bruto de piel luciente
Cruzó en pos de la gloria el suelo siboney,
Y en las Villas, Matanzas, La Habana y Occidente,
Derrotó a los heroicos defensores del rey.
Tenía el alma hecha para domar leones,
Invencible en Mal Tiempo, batió los escuadrones
Aguerridos y bravos de la inmortal nación.
Y cayó en Punta Brava, ungido por la gloria,
Y héroe que escribiera de América en la historia
El capítulo heroico, ¡La Invasión!

(1908, Juan Guerra Núñez)

San Pedro

Al fin cayó el león; aquí la historia
Hubiera vuelto con cariño arredro:
Éste fue su Tabor; este San Pedro
Le abrió las puertas de la misma gloria.
Aquí finalizó su ejecutoria,
La progresión gigante de su medro
Aquel titán de robustez de cedro,
Aquel rebelde de feliz memoria.
Y aquí, en el delirar de su agonía,
Se juzgó necesario todavía
Para las libertades y la guerra,
Sintióse derrotado por la suerte
Y clavó las espuelas en la tierra
¡Para cargar contra la misma muerte!

(1919, Rubén Martínez Villena)

Punta Brava

Punta Brava: cubanía
Del ancho de tu apellido,
Te sé por el surco herido
Que sembró tu rebeldía.
Vienes a mi poesía
Hermana del zapateo,
Lavada en aquel deseo
De sol ávido de altura,
Con que te regó la pura
Sangre de Antonio Maceo.
Pueblo para la canción
De un inventado sonido
En tu altar hecho latido
Arrodillo el corazón.
Te siento en el almidón
Que plancha mi guayabera;
Y estás en esta quimera
De tocar el firmamento,
Que sabe decirle al viento
La risa de una bandera.
Te conocí en el dolor
De una calle abandonada,
Me llenaste la mirada
Con una niña de amor.
Me dijo tu alrededor
Un libro de luz, escrito
Cuando la vena de un grito
Se rompió en claveles rojos.
Y se apagaron los ojos
De Maceo y de Panchito.
Maceo: bronce y crisol
Y yunque, todo en un hombre,
Hizo símbolo tu nombre
Frente al verdugo español.
Pero asesinando el sol
En cielo de tierra esclava,
Un fusil cruzó con lava
El Diciembre más ingrato,
Cuba: corazón mulato,
Se desangró en Punta Brava.

(Francisco Riverón, El caimán sonoro, La Habana, 1958)

Maceísmo

"La libertad se conquista
Con el filo del machete",
Pensaba el héroe jinete
Con su armadura ya lista.
Pasó a su vida revista,
La vio digna, la vio bella,
La besó y le dijo a ella,
Generoso y decidido:
"A  ti ya nada te pido,
Quiero en mi frente una estrella".
De la patria de su amor,
Aquel hombre tan valiente,
Ya con la estrella en la frente,
Había escuchado el clamor.
Y se dijo: "Yo no creo
Que vivir más ya pudiera",
Y abrazado a su bandera
A morir se fue Maceo
Hoy sufre otra tiranía
El cubano allá en su tierra,
Y al futuro se le cierra
La esperanza que traía.
Habrá que ir al Cacahual
Por el machete oriental
Que ayer derrotó al tirano,
A que lo empuñe el cubano
Tras su bravo general.

(1996; "Un guajiro de Hialeah", Miami, Florida)