XX
[Lo que mandó Martí de este escrito a La Nación fue fechado en Nueva York el 20 de agosto de 1889; lo publicaron el 9 de octubre, y se encuentra en las Obras Completas en el tomo 12, página 309.
Apareció en El Partido Liberal el 10 de setiembre de 1889.
Es este escrito desconocido el más acabado y breve análisis de Martí sobre el imperialismo norteamericano, adelantándose en algunos aspectos al clásico análisis del economista inglés John A. Hobson, Imperialism: A Study (1902), de quien luego copió Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916). Dijo Martí que el imperialismo se debía a la superproduccion de las industrias, las cuales llegaron "a producir más de lo que venden"; y el inglés, también sobre los Estados Unidos opinó "The power of production has far outstripped the actual rate of consumption... American Imperialism is the natural product of the economic pressure of a sudden advance of capitalism which cannot find occupation at home and needs foreign markets for goods and for investments". Pero Martí veía la posibilidad de evitar el peligro para Hispanoamérica, lo que llamó "buenos caminos" para llegar al "remedio natural... porque con la razón se puede mucho en un país de razón, y con la energía se le para la mano a un pueblo viril"; y esa posición debía estar apoyada por una campaña de propaganda a fin de que en los Estados Unidos se supiera "de la dignidad y el mérito de las tierras hispano-americanas", y que no eran "países de morral y zurrón".]
Correspondencia Particular de "El Partido Liberal".
La Exposición de 1892 en New York. Sumario. Cómo se prepara y se empieza a hacer una Exposición Universal en los Estados Unidos. La idea. Nace en el "Sun". La opinión secunda al periódico. Antecedentes y objeto de la Exposición. ¿Por qué debe ser en New York? New York hoy. La Exposición, y los países de Hispano- América. Celos de las ciudades. Organización. El Mayor convoca a los ciudadanos prominentes. Quiénes son en New York los ciudadanos prominentes. Juntos en la reunión: artesanos y banqueros. La reunión ejemplar. Nombramiento de las comisiones. Los primeros fondos. Planes para reunir fondos. Bocetos de los miembros de las comisiones. La acción del pueblo.
Nueva York, Agosto 30 de 1889.
Sr. Director de El Partido Liberal.[...]
[No es hora ésta para los Estados Unidos de perder el crédito y quedar como menores ante los pueblos americanos] a quienes quieren vender lo que les sobra, aunque con más Monroe de lo que fuera menester, cuando lo de Monroe no fue más que opinión de Presidente, que el Congreso atiende o rechaza como le parezca bien, y aun así no dijo más sino que no vinieran monarquías a América. Pero la propaganda va creciendo, al favor de lo poco que se sabe de la dignidad y el mérito de las tierras hispano-americanas; y es ya mucha la firmeza con que la gente proteccionista, del Este al Oeste, habla de su derecho a tener la América como mercado natural, como que les es más llano proclamar una doctrina que les favorece, y les halaga las vanidades de pueblo mayor, que reconocer que por la torpeza de su economía pública han llegado a producir más de lo que venden. ¡Lo que estos proteccionistas de acá quisieran de veras, aunque traigan enguantada la mano, sería valerse del crédito del nombre norteamericano en los pueblos de otra habla y de la infelicidad de los pueblos pordioseros! ¡Que entre los de la otra habla los hay! Pordioseros de un empréstito o de un canal, para forzar a los mercados de América a comprarles a precio oneroso los productos que por lo caro no tienen dónde vender. Esta agonía de las fábricas es el problema; de modo que ven el remedio en un plan que les promete abrirles, sin más que dar una voz, los mercados de la otra América.
Y el riesgo no está en que los busquen por buenos caminos, que para tratar están los hombres y las repúblicas, para verse con amistad, sobre todo cuando no pudieran negarse a ello sin peligro; sino en que hay entre estos comerciantes quienes no querrían tomarse el trabajo de conquistar y merecer la confianza del comprador que apetecen y necesitan, sino tomárselos en hipoteca so capa de ideas continentales e ideas republicanas, para que traten con ellos solos, y si trataren con alguien más, les paguen multas.
Esta el riesgo en lo poco que se sabe de aquellas tierras en este país, donde son muchos los cuerdos y justicieros, pero donde son acaso más los que firman como Colón, que no firmaba Christóforo a secas, sino "Christo-ferens", el que lleva a Cristo ¡Indios son, y gente vil, y les llevamos la santa cristiandad! ¡Bárbaros son, y gente de color aceituna, y tenemos el derecho de llevarles a la fuerza la civilización! Y esta opinión temible cunde de mar a otro, sin que se le oponga el remedio natural, que es estar incesantemente ante este pueblo como en verdad ya se es en aquéllos que sin causa desdeña. Porque con la razón se puede mucho en un país de razón; y con la energía se le para la mano a un pueblo viril, que respeta al que se le muestra digno de medirse con él; pero quien ve crecer la necesidad y la energía en un pueblo a cuya fuerza y recursos no habrá dentro de poco límite humano, sabe, y ha de decir, que no se le debe mantener en la ignorancia continua que pudiera llevarlo al caso que se evitaría con el ejercicio prudente de la entereza, y la publicación ordenada y constante, en lengua que acá se pudiera entender, de los adelantos verdaderos, de las luchas legítimas, de la actividad patente de aquellas tierras que los más tienen aquí por países de morral y zurrón.[...]
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