XVII
[Lo que mandó Martí de este escrito a La Nación fue fechado en Nueva York el 20 de noviembre de 1888; lo publicaron el 7 de febrero de 1889, y se encuentra en las Obras Completas en el tomo 12, página 109.
Lo no conocido, publicado solamente en El Partido Liberal el 23 de diciembre de 1888, es lo que sigue.]
Correspondencia Particular de "El Partido Liberal"
Variedades. Sumario. "Fiestas de poetas": Los poetas nacionales. El Burns de los escoceses. El Hebel alemán. La anexión del Canadá a los Estados Unidos. Lo que piensan los canadienses franceses. Y los ingleses. Tarifa y patria. "Junta de religiones". Las religiones tristes. ¿Por qué va tan poca gente a las iglesias?. La catedral protestante. El catolicismo y el protestantismo. "Las hijas del Rey". Bella obra de caridad. Iglesia práctica de mujeres piadosas. Cincuenta mil en grupos de diez. Su objeto y sus métodos.
Nueva York, diciembre 4 de 1888.
Sr. Director de "El Partido Liberal".
El plagio de un jugador de oficio, a quien un diario vil por respetos a su bolsa llama mansamente "el popular Mr. Daly", es la única noticia, de estas cosas del día pasajeras, que saca el politicastro de su afán por lograr puesto, a la madre de tono porque no pasen los fríos sin traer a la casa un príncipe italiano o polaco, al italiano del susto de que, en el encono reciente que le muestran los amigos del irlandés, le quitan la ciudadanía, que "paga bien en tiempos de elecciones", y su cajón de limpiabotas o de vende-frutas, al alemán del esmero con que prepara la conmemoración del viejo humilde que escribió versos sencillos, de esos que se leen con amor por todo el mundo, en la lengua áspera de la Selva Negra.
New York ha visto recientemente fiestas curiosas, con que sus hijos adoptivos celebraban como bandera y corazón del país, a sus poetas nacionales. Hace poco fueron los suecos con aquel Bellman de chambergo sobre los ojos, que no entendía que se hicieran versos sin ponerlos en música, para cantarlos a coro, con la mano a la cintura de las mozas.[...]
Eso, y la fatiga de los busca-empleos, son los asuntos de más seriedad en estos días, aunque sin que se vea adelantan otros no comunes, ni de poco objeto; sino de aquéllos menos visibles y escandalosos que ha de estudiar el pensador con más cuidado que las borrascas y alborotos del día; porque con ellos se van comprimiendo o segregando los elementos nacionales, o fortaleciendo los caracteres, o retocando la religión caída con pinturas de moda, como los telones viejos.[...]
Eso no se puede ver aquí ahora, porque ya el frío tuesta la yema de los dedos, bajo el guante impotente, y los arroyos son cristal cuajado, y los novios, que en diciembre abundan, prefieren al campo hosco la soledad de los hoteles con su fuego de leña y sigilo amable.[...]
La religión se nos va, dicen los clérigos protestantes reunidos en New York para proponer mejoras y dar voz sobre los intereses de la iglesia: "¿Cómo sujetaremos la religión?" Y los que no leen clásicos, ignoran que ésa es, salvo cuando el mucho desorden produce espasmos de virtud, la queja eterna.[...]
|