Escritos Desconocidos de
José Martí
Escenas norteamericanas
Carlos Ripoll

  Índice general
  Índice particular
  Búsqueda

fondob.gif (357 bytes)

 

X

[Lo que mandó Martí de este escrito a La Nación fue fechado en Nueva York el 24 de marzo de 1888; lo publicaron el 13 de mayo, y se encuentra en las Obras Completas en el tomo 8, página 211.

Lo no conocido de ese escrito fue publicado en El Partido Liberal el 16 de abril de 1888.

Martí escribió para La Nación un artículo sobre el patriota venezolano José Antonio Paéz con el título "Un héroe americano". Empieza así: "¿Por qué este sol riente, estas calles concurridas, este fragor de artillería, este clamor de clarines, este ir y venir de edecanes a caballo? La mañana está fría; pero la concurrencia es grande..." Cuatro días más tarde, el 28 de marzo, escribió para El Partido Liberal sobre el mismo tema, con muy parecidos juicios e ideas, que tituló "Un héroe americano"; ya desde el primer párrafo se ven las variantes; aquí dijo: "¿Por qué este sol riente, este fragor de artillería, este clamor de clarines, este llegar de carruajes, este alinear de tropas? La mañana está clara. El Cuartel del Regimiento..."

Dos años más tarde, el 11 de junio de 1890, publicó en El Porvenir, de Nueva York, otro trabajo sobre Páez, que empieza así: "Con homenaje digno de él despidieron los Estados Unidos, hace poco, los restos...", e incorpora en ese escrito lo de dos años antes, siguiendo más de cerca, aunque no siempre, lo de El Partido Liberal que lo de La Nación; véanse estos ejemplos: coincide El Porvenir con La Nación cuando Martí dice de Páez: ANadie comenzó su vida con mayor humildad", que montaba a caballo "salvando quebradas" y que "los rucios son los caballos nadadores", mientras que en El Partido Liberal se lee: "Nadie comenzó la suya con mayor humildad", y sobre lo del caballo dice, quizás con más propiedad, Asaltando quebradas", y que Aque los rucios son buenos nadadores". Son iguales El Partido Liberal y El Porvenir en el comienzo del párrafo donde se lee : "Así iba ya, de jefe suelto, algo más libre que al principio de jefes torpes y rivales celosos"; mientras que en La Nación dijo: "Así iba ya, de jefe suelto, algo más libre que al principio de amigos traidores y jefes celosos"; y, por último, coinciden lo de México y lo de Nueva York también en suprimir esta frase que estaba en La Nación: "Que comer tenían sus padres; pero no más".

Aunque en los tres los juicios y las ideas generales están siempre cercanas, se transcribe aquí el primer párrafo de La Nación y el correspondiente de El Partido Liberal, con los tipos de letra que se han venido usando para distinguir lo de cada periódico, y de esta manera mostrar los cambios de palabras; y también se copia el último párrafo del artículo de El Partido Liberal, que es del todo desconocido puesto que solamente apareció en ese periódico.]

Correspondencia Particular para "El Partido Liberal".

PÁEZ. SUMARIO. Traslación solemnísima de los restos del General Páez a Venezuela. La parada militar. El embarque. El homenaje de New York. "La vida de Páez". Sus orígenes. Su pujanza. Sus llaneros. Su modo de pelear. Su lanza. El coplé. Las Queseras. Carabobo. Recuerdos épicos.

Nueva York, Marzo 28 de 1888.

Sr. Director de "El Partido Liberal".

¿Por qué este sol riente, este fragor de artillería, este clamor de clarines, este llegar de carruajes, este alinear de tropas? La mañana está clara; el Cuartel del Regimiento Doce lleno de huéspedes, y la Quinta Avenida, henchida de curiosos. Entra una señora, una poetisa irlandesa, con un ramo de lirios. En la puerta del Cuartel hay un coche fúnebre. ¿Quién baja de ese carruaje, que todos le rodean con admiración y le abren paso con cariño? Es Sheridan, el que de un vuelo de su caballo cambió la fuga de sus escuadrones en victoria: va de todo uniforme: lleva en la mano el tricornio con una pluma negra: ¿cómo pueden sustentar esas piernas infelices su torso gigantesco? Las charreteras le encajan en los hombros como las guardas de plata en las esquinas de un misal antiguo; la cabeza es redonda, cana y al rape; sus ojos son viscosos, turbios y como estrellados; mira como si estuviese buscando dónde acometer, pero como se ha codeado de cerca con la muerte, como ha ganado su grandeza en el peligro, como ha visto caer a su lado y aclamándole, sus escuadrones, templa el ímpetu de sus mirada con la magnífica benignidad que sólo se aprende en los combates. Ese otro que llega es Sherman, el que ayudó a Grant a acorralar sobre sus últimos reductos al Sur exagüe. Llega John Sherman, su hermano, candidato astuto a la Presidencia[...]

UN HÉROE AMERICANO. TRASLACIÓN DE LOS RESTOS DEL GENERAL JOSÉ A. PÁEZ DE NUEVA YORK A VENEZUELA. SOLEMNE DEMOSTRACIÓN. PÁEZ EN NUEVA YORK. Su vida. El hato. Primeras correrías. Hazañas. El ejército. El Coplé. Las Queseras. Carabobo. Su negro. Su caballo. Magnanimidad. La primera lanza americana.

Nueva York, 24 de marzo de 1888

Señor director de La Nación:

¿Por qué este sol riente, estas calles concurridas, este fragor de artillería, este clamor de clarines, este ir y venir de los edecanes a caballo? Están llenos de coches los alrededores del cuartel del regimiento 12 de milicias. La mañana está fría; pero la concurrencia es grande. ¿Quién llega, que todo el mundo le abre paso, y nadie le saluda sin cariño? Trae en la mano el tricornio con una pluma negra; ¿cómo puede sostener sobre esas piernas infelices ese torso gigantesco? Lleva con trabajo su pecho hercúleo y sus espaldas anchas; las charreteras se encajan en los hombros, como las guardas de plata en la esquina de un misal antiguo: la cabeza es redonda, cana y al rape: quien ha visto los de un toro a punto de arremeter ha visto sus ojos; pero como se ha codeado de cerca con la muerte, como han caído a sus pies, sonriendo y aclamándolo, sus escuadrones, como ha conquistado en el peligro su grandeza, templa los ímpetus de su mirada una magnifica benignidad: los ojos son viscosos, turbios, como estrellados: le caen por ambos lados de la barba dos bigotes mandarines negros: ¿quién es, que nadie lo ve pasar sin admiración?: es Sheridan, que como Sherman, el que ayudó a Grant a cerrar sobre Richmond la confederación exagüe; Ccomo John Sherman, su hermano candidato hábil a la presidencia.[...]

Ya llega al muelle la procesión. Dan las cureñas contra las aceras. Forma en fila de honor la caballería. La infantería abate los fusiles. La música entona en el grave silencio el himno funeral, "¡Cerca, mi Dios, de ti!" Va el ataúd a la lancha en brazos de ocho marinos: es que el aire se ilumina, y que la naturaleza suspende su labor para ver pasar el muerto, o es que lo sueña así el alma piadosa: ¡Allá va a sus llanos el acero! ¡Allá va, al puerto heroico donde perdonó a sus enemigos! Suena el cañón de minuto en minuto. Sherman baja los ojos. Sheridan echa adelante la cabeza. Resuena al caer el ataúd en la lancha. Llora en el muelle un negro colombiano.

José Martí

Subir