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José Martí

Carlos Ripoll

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MÉXICO: UNA CARTA Y UNOS PAPELES DESCONOCIDOS

DOS TELEGRAMAS
DOS AVISOS

"Mina sin acabamiento" llamó Gabriela Mistral a Martí, porque dondequiera que estuvo dejó huella digna de recuerdo. No son excepción esta carta y estos papeles cuyo conocimiento debo a la generosidad de quien los conserva, el Dr. Marcos A. Kohly, pues aunque no revelan hechos nuevos de su vida ni mayores aciertos de su inteligencia, muestran momentos que interesan a la biografía del escritor y del revolucionario.

La carta que se da a conocer ahora, no consigna el año en que Martí la escribió, pero debe de ser de 1882, cuando vivía en Classon Avenue, en Brooklyn. Del destinatario, Felipe Sánchez Solís, se sabe, por una parte, lo que de él dijo un redactor de la Revista Universal reproducido en el tomo segundo de la Edición Crítica, de las Obras Completas de Martí (1985), que era el "último resto de una de las más nobles familias del antiguo imperio azteca", y que había dedicado buena parte de su vida y de sus recursos a crear en su casa de México un museo antropológico; y, por la otra, lo que Martí publicó en la Revista Universal el 7 de mayo de 1875 sobre una "Fiesta en Tultepec": era el cumpleaños de Sánchez Solís, y Martí asistió con entusiasmo y cariño al homenaje que le rendía aquel "pueblo de indígenas" a su hombre más notable:

Un hijo modesto de aquellos lugares, un descendiente puro de la raza indígena, dotado de la perseverancia misteriosa que da a los ánimos la fuerza superior, se alzó de aquella atmósfera, se sobrepuso a todas las dificultades, venció todos los obstáculos, fue querido de todos, fue abogado, fue diputado, fue maestro ocupó altos puestos en el gobierno liberal de la Nación, y hoy vive respetado por el valer de sus beneficios, por la constancia de su carácter, por la modestia y la sencillez con que sobre los años y las persecuciones y los dolores ha cumplido su obra.

Fuera de esos datos, my poco más se sabe de Sánchez Solís. Martí, en toda su obra, lo menciona una docena de veces sin descubrir mucho más de la figura. En la abundante correspondencia a Manuel Mercado, su protector y "amigo queridísimo", lo recuerda algunas veces junto al actor Enrique Guasp de Peris, al dramaturgo José Peón Contreras, al pintor Manuel Ocaranza, al poeta Pedro Castera y a sus antiguos compañeros en la Revista Universal. Y en una nota de ese periódico, que menciona el libro Martí en México, de José de J. Núñez y Domínguez, se habla de la comida que dio Sánchez Solís en honor de Martí; en esa nota hay un comentario jocoso sobre el interés de éste por la historia de México; dice Núñez y Domínguez: "El arqueólogo, señor licenciado Sánchez Solís, dio el 24 de enero de 1876 una espléndida tamalada y Martí fue invitado de honor a ella. Por cierto, que el ingenio zumbón de alguno de sus colegas en la Revista Universal escribió a ese propósito estas líneas bromistas: Ojalá que nuestro compañero Martí llegue a descubrir la historia del primer tamal que se comió Netzahualcóyotl".

En la carta a Sánchez Solís, Martí muestra otra vez su amor a México, donde logró triunfar en el periodismo y vivir una temporada rica en emociones. Pero la escribe, como dice, en momentos de "tristezas", porque trabajaba entonces en la casa comercial Lyon & Co., de Nueva York, como un modesto empleado, y Máximo Gómez y Maceo le habían informado de la imposibilidad de iniciar una nueva guerra en Cuba; además, aún no se había repuesto de su fracaso en Venezuela, donde pensó abrirse camino, como en México, y tuvo que abandonar el país por haber disgustado con sus escritos al soberbio presidente Antonio Guzmán Blanco.

Con la carta le envía a Sánchez Solís un ejemplar de Ismaelillo. Hay testimonios de que a otros amigos le había hecho llegar el precioso poemario, y de nuevo aquí se refiere a él con humildad y ternura; le dice: "Con el Caballero Guasp, que lleva esta carta, le envío un pequeño libro que acabo de publicar, como cosa privada, y no para ser dado al polvo de las calles ni a la venta por ser todo él ofrenda a mi hijo. Es una sencillez, pero la envío con gusto a Ud., a quien quiero".

Tienen en Cuba hoy un culto hipócrita por Martí, y andan siempre a la caza de materiales desconocidos para darlos en sus publicaciones oficiales. Esta carta, desde luego, la habrán de reproducir, pero no dirán la fuente de su primera aparición, porque piensan que desconociéndonos dejemos de existir. Pero con cada aporte que hagamos a nuestra cultura, por modesto que sea, como éste, sabrá el futuro que los cubanos que viven en el extranjero no olvidaron su patria ni dejaron de rendirle homenaje a sus hombres mejores.

La transcripción que sigue es literal, sin otro cambio que los que exige la ortografía moderna:

New York, 1, de Septiembre [1882]

Sr. Felipe Sánchez Solís.

Mi amigo muy querido:

Meses hace recibí una afectuosa carta suya. No me tenga a mal que no se la haya respondido hasta ahora, que no ha sido falta de cariño, y vehemente agradecimiento, sino culpa de mis tristezas, que con las de mi patria se aumentan, y me quitan a veces toda fuerza de la mente y de la mano.

Me invita Ud. a volver a México, que es tanto como invitar al hijo ausente a que vuelva al solar propio, pues ¿no sabe Ud. que quiero a México con tal vehemencia y ternura que no parece sino que fuera mi verdadera patria? Allí mis mejores amigos; allí, mentes clarísimas, corazones principales, deleitosos recuerdos, naturaleza arrogante y seductora, vida fantástica y mágica. Allí Ud., cuya memoria me regocija, cuyo ejemplo me da fuerzas, y cuya amistad me enorgullece.

Por tantas partes he ido hablando de Ud. Ud. habla, para mí, lengua de siglos. No sé si será Ud. ahora senador, pero pienso en Ud. siempre como si lo fuese, y no de estos ruines senados de hoy, sino de aquellos sencillos y majestuosos de Tlaxcala ¿Qué ha sido de su casa? ¿O qué de sus cuadros? ¿Qué de la benévola Lusanita, de su arrogante hija mayor, de aquella pequeñuela de ojos resueltos y vivaces, y de sus dos excelentes hijos? La suya es casa patriarcal, y yo no he de dejar que otro hable de ella, sino que tomo empeño para ganar honra con tributarla a quien la merece en narrar las bondades, merecimientos y faenas del muy noble caballero indio, del discreto y venerable Felipe Chicencaulta. Ve Ud. que nada olvido.

Muy de prisa estoy ahora, por exceso de trabajo, pero aún me queda tiempo para decirle que no tengo conmigo, ni la enviaría aunque la tuviese, aquella biografía sucinta que le escribió Villaseñor; sino que, en cartas que irán detrás de ésta, y en las que hagamos escribir al leal Gerardo, trataremos del modo de que yo reponga, con datos que de allá me den, y juicio que yo saque de mí, la biografía de quien con tanto exceso la tiene merecida. Escribirla será para mí verdadero regalo.

Con el caballero Guasp, que lleva esta carta, le envío un pequeño libro de versos que acabo de publicar, como cosa privada, y no para ser dado al polvo de las calles ni a la venta por ser todo él ofrenda a mi hijo. Es una sencillez, pero la envío con gusto a Ud. a quien quiero.

Vivo placer, tendrá en recibir pronto respuesta suya su amigo cariñoso y agradecido, que bien quisiera, más no puede, emprender ahora el camino de su carta.

José Martí

Dirección:

324 Classon Avenue

DOS TELEGRAMAS

En julio de 1894 Martí fue a México, donde permaneció unas tres semanas, pues ya a mediados de agosto se encontraba en Nueva York. El propósito principal del viaje había sido entrevistarse con el presidente Porfirio Díaz y lograr su apoyo para la causa cubana. Debió lograrlo pues a fines de ese mes le escribe a Gómez: "... Con mi viaje a México aseguré la realización del pensamiento que dejamos concertado... Lo que deseaba, obtuve: y más hubiera podido obtener tal vez, si no nos falla por demora la situación presente. Pero quedó hecho, dentro de la más estricta prudencia, lo necesario entre propios y extraños para que no deje de realizarse por inprevisión el proyecto meditado..."

Los dos telegramas que se dan a conocer aquí los envió Martí desde Nueva York, después de ese viaje, a principios de 1895, poco antes de salir hacia Fernandina y de que se produjera el fracaso de sus planes. Tras el terso lenguaje del cable, y el temor de que trascienda su asunto, se adivina, además del apremio por recibir nuevos giros, cierta satisfacción por ver adelantados los preparativos de la guerra. Uno de ellos, fechado el 5 de enero, dice:

MANUEL MERCADO SAN IDELFONSO 7 MEXICO RUEGO SUPLIQUE HOY CON TODA MI ALMA CARLOS Y PABLO [Macedo] CUMPLIR POR TELEGRAFO OFERTA GENEROSA CON CUANTA LARGUEZA POSIBLE NEGOCIO CULMINA SUBITO GIRO TELEGRAFO INDISPENSABLE CASA AMADISIMA PERDONE INVENCIBLE SILENCIO DIRIJA RESPUESTA BAEZA [dirección cablegráfica de Martí] SU MARTI

El otro, también desde Nueva York, fechado el 8, y ya en víspera de su viaje a la Florida, insiste sobre el apuro del negocio pendiente:

MANUEL MERCADO SAN IDELFONSO 7 MEXICO CARTAS YA NO ME HALLARAN AQUI GIREN TELEGRAFO O TELEGRAFIEN SUSTANCIA CARTAS PARA NEGOCIAR AQUI ANTES JUEVES INUTIL DESCRIBIR GRATITUD NADIE LOS QUIERE COMO SU PEPE

DOS AVISOS

Ninguna de las dos notas manuscritas de Martí, que tampoco se conocían, tienen fecha, y están dirigidas a Manuel Mercado. La primera parece acompañar una de sus colaboraciones a alguno de los periódicos que publicaban sus cartas, y menciona a "Pablo", el cual, como en el telegrama, debe ser su amigo mexicano Pablo Macedo; en ella se lee:

[Nueva york, julio de 1886]

Mi amigo queridísimo:

Tengo su carta, que me hizo mucho bien, y me desenojó con V. Y también recibí la letra con una tarjeta del excelente Pablo [¿Macedo?]. Pero ahora no le respondo, porque me espera el mensajero que ha de llevar esa carta al correo. Apadrínemela, y hasta de aquí a dos o tres días.

Su hermano. M.

El otro papel, posiblemente refiriéndose a una colaboracíon suya de la que ya le había enviado una parte [quizás del manuscrito de "Guatemala", desde Acapulco, en 1877, según me informa Luis García Pascual, después de publicado este libro] dice:

Mercado.

No sé si el pliego anterior terminaba donde comienza este. Si no, perdóneme todavía, taje de donde quiera y zurza como le plazca.

A casa rejaré [?] escrito.

Vea que en sólo en V. fio para que los caballeros cajistas no me conviertan ingente en urgente.

Su hermano, J. Martí.

En estas líneas Martí hace alusión a algo que le pasó al propio Mercado con una imprenta: son las mismas erratas que aquí menciona: en carta del 20 de octubre de 1887, quejoso por los errores con que aparecían en El Partido Liberal sus trabajos, Martí le escribe: "De veras parece que en El Partido tengo alguna persona que me quiere mal, lo que será gran injusticia, queriéndolos yo a todos tan bien; porque no se trata de comas que falten ni de letras cambiadas, sino de palabras sustituidas, generalmente por otras semejantes en la forma, como aquello que sucedió a U. cuando se empeñó en poner ingente en una circular, y el cajista se empeñó en que fuera urgente..."

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