La vida íntima y secreta de
José Martí

Carlos Ripoll

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APÉNDICE

En letra negrilla aparecen los pasajes que no se incluyeron en la transcripción anterior. Un clic al final de cada carta, lleva a su facsímil.

CARTAS DE ELOÍSA AGÜERO

[I] Martí. Estimado amigo. Según quedé anoche con Ud. le doy cuenta de la visita de Guasp. Pregunté lo que tanto me interesa (y a Ud. también ¿verdad?), lo que necesito saber. Contestación suya: no puede decir nada hasta la semana entrante... Cuánto me gusta repetir el proverbio "Quien espera..." Está en mi carácter, y sin embargo, he de sufrir y sufrir hasta que algún día se termine esta lucha cruel a que el destino me ha conducido.

Anoche escribí hasta las 12, empecé lo que no he concluido aún, ni quiero concluir, pues no me gusta lo que he escrito; yo quería decir algo que absolutamente asoma en las párrafos que anoche hice.

No le digo que venga esta noche porque pienso ir a Abreu, si no llueve, en cuyo caso estoy en ésta, su casa. Le envío a usted mi afecto sincero, estrechándole la mano, su amiga de veras, Eloísa.

S[u]. C[asa]. 31 de agosto, 1875

P.D. Dícese que la ignorancia engendra osados, lo creo; ¡pretender yo escribir un diálogo sin saber sostenerlo! ¡ba! ¡ba! [sic] Adiós amigo mío. [Facsímil]

§

[II] Mi amigo Martí. En vano aguardaría usted anoche en el teatro, no pude ir.

Su carta de ayer dice mucho y no puedo contestarla en este momento que vamos a ensayar aquí. No salgo esta noche. La causa poderosa por la cual olvidando lo principal a un artista, me hace acceder a aceptar el papel de Amalia. Aún no he recibido contestación de esas Sras y ya se anuncia la pieza; en verdad que algo se les ha olvidado de cortesía con la humilde artista.

¿Vendrá Ud.? ¿A qué hora? [Facsímil].

§

[III] Martí, mis nervios no se han calmado aún. En este momento voy a tomar una ducha, y después seguiré a dar una vuelta por ahí, por donde me lleven los pies: es decir, que no estoy buena. Aguardo hoy la contestación que anoche me prometió respecto a lo de Guasp. Su amiga, Eloísa.

Ayer no comprendió Ud. un párrafo de la mía; dije "¿vendrá hoy a verme? Ud. lo entendió por el teatro& Adiós. Eloísa

Ya ve Ud. que aunque se anuncia la pieza [por] las cuatro esquinas, no explica [Facsímil].

 §

[IV] Martí, conseguí palco para esta noche en Abreu y vamos al 2o. piso, no. 5. ¡Qué amargo es hablar en enigma, más aún delante de tantos que oyen! Yo no sé soportar esto, Martí; no puedo, no quiero. No quiero decir nada más pues estoy muy triste, sumamente triste y temo entristecerle a Ud. aumentando tal vez sus disgustos. ¿Quiere verme hoy? ¿Puede? Disimule mi carta que no sé cómo la escribo, pues hay algo de doloroso hoy en mí, desde anoche, que me está haciendo daño. Me parece que éste es un mal que no tiene remedio. ¿Cuántas vio anoche de ésas que le hacen creer que ella es el ser amado por usted, creado por la naturaleza para su felicidad? Pero lo peor de todo es que suele [usted] engañarse con frecuencia... No diré más. Adiós Martí. Su amiga Eloísa.

A las dos de la tarde. [Facsímil].

§

[V] ¡Ay!, ¡Amigo mío!, Martí Si alguna vez he sentido en mi alma un dolor profundo ha sido hoy: en este momento la necesidad imperiosa de mi corazón me hace escribirle. Perdóneme que empiece mis mal escritos renglones [con] uno de esos ayes en que prorrumpe hoy el alma mía. Sufro mucho y sufro de veras.

Acabo de leer unos versos que Ud. escribió hace tres semanas, publicados ayer domingo Los estoy estudiando pero no los aprenderé de memoria, no, cada vez hacen más efecto en mi cerebro y me trastornan más y más. Desgraciadamente no podemos hablar ahora mismo, y he ahogar mi pena, debo callarla. Me propongo no escribirle más, porque esto puede intranquilizarle, puesto que tan sólo ofrece su lectura un algo del sentimiento doloroso que existe en mí. Ud. tiene un alma delicada, exquisita, y yo no quiero ser causa para que sufra Ud., mi buen amigo. Pasemos a otra cosa que es preciso (y ya es tiempo) que comprima los latidos de mi corazón que parece quieren romper mi pecho; se me escapa, para ir quizás por un camino tan estrecho, ¡tanto que se estrelle! Deseo me envíe la Revista [Universal] del sábado. Eso es todo.

Adiós, Martí. Si en este momento se encontrara Ud. aquí ¿recogería estas lágrimas por suyas? Adiós su a[miga]. Eloísa.

A las 11 del día. [Facsímil].

§

[VI] Yo deseo verle: hasta las 6 espero. Estoy algo mala. Adiós. Si Ud. piensa. Yo pensé desde hace mucho y desde entonces sufrí. Su a[miga]. Eloísa. [Facsímil].

§

[VII] ¿Verdad, alma mía, verdad que estoy soñando? Di, ¿por qué acariciar lo que no puede ni debe realizarse? Es un delirio este amor que sin darme cuenta de cuándo empezó lo siento en mí, poderoso ya e inmenso!... Yo no quiero verle. A su vista me olvido hasta de mí misma, quiero volar a sus brazos y repetirle una y mil veces: "Te amo, mi bien, te amo con locura, como yo soy capaz de amar". Mas doy gracias a quien me permite ver claro y comprender que ni a él debo manifestar este cariño, que ante el imposible de ser su esposa me tiene destrozado el corazón de pena. Yo no estoy en condiciones de ser para ese hombre, yo estoy rodeada de inconvenientes para llamarle mío, y para que mío fuese mientras exista yo. [Facsímil].

§

[VIII] Pepe, no sabes cuánto quiero que estés tan ocupado hoy. No verte allí, cerca de mí, cuando tengo miedo esta noche. ¡Cuánta contrariedad me ofrece tu amor! Anoche fui al ensayo, te esperé hasta cerca de las 10.

Hoy muy temprano me levanté porque siendo día de mi amigo Miguel quiero obsequiarle, pero como había de hacer yo algo ya, por mis manos, y no desear que tu aceptases un poco de ello, y tener el gusto de que lo pruebes tú. Así es que he preparado un platito de dulce que yo, yo sola he cocinado. No te rías, mi amor, porque en esta carta te hable de esa simpleza, pero por lo que me dices de que no vas a almorzar es que te hago esta explicación, para que sepas que dentro de una hora lo tienes allá, en la recámara, ¡donde sueño acompañarte yo!

Yo también tengo hoy mucho que hacer; a las 10 ½ estaré en ensayo.

Haz todo lo posible por ir antes de empezar la función, pero no te violentes si no te es posible; verte allí es mi deseo y mi inspiración se elevará. Adiós, no te olvida E.[Facsímil].

§

[IX] Estoy pasando una noche cruel como ninguna. Acabo de leer todas tus cartas. Yo veo que tú sufrirás por esto, pero sufriendo hoy nos evitamos mañana doble tormento. Créelo, mi vida. Es preciso que no nos veamos para que no crezca cada día este&¿afecto? no, amor. Hoy, hoy, ¡qué día! ¡Qué noche!! Adiós. [Facsímil].

§

[X] Las 12 de la noche.

No tengo valor para decírtelo, y ya resuelta a huir de este amor que en otras circunstancias haría mi felicidad, me decido a escribirte. Oye, alma mía, la expresión dolorida de mi desdichado amor, que ambiciona mucho, pero que nada debe pretender.

Dime, ¿a dónde nos conduce nuestro delirio? ¿No sabes que ya no sé, ni quiero saber, negarte cuanto es natural en el amor? ¿Y no sabes tú, bien mío, ilusión bellísima, realidad hermosa de mis ensueños, no sabes que yo hoy no debo entregarme a este amor, pues un deber sagrado me lo impide? No quieras que te explique más, bastante te he explicado mi desdicha, y no quiero hablar más de ella.

Por piedad te pido que huyas de mí. No me preguntes si es mi deseo esto, no, no lo es, pero sólo quiero vivir a tu lado respirando el aliento que me embriaga y enloquece, pero no puedo resistir ya más verte con esta calma aparente y frialdad amistosa. Yo necesito ya las caricias que me hacen comprender mi felicidad soñada, que penetran hasta el alma mía... Así es, pero repito, yo no debo de ser tuya, porque no debo, y no debo . No me interrogues, te lo suplico y te pido compasión. Recibe mi último beso y mi eterno Adiós. [Facsímil].

§

[XI] Habana, 22 de noviembre.

Pepe, dos palabras no más puedo dedicarte hoy. No he podido mandar a ver si me has escrito. ¡Tú no sabes lo que he pasado desde que llegué! ¡Oh, cuántos disgustos, cuántos! Esa sombra infernal me mata y no me deja un instante de tranquilidad.

Ya he logrado un acto de conciliación ante el juez, y el poder general. Desde mi llegada, separados siempre. Vivo con la familia.

En otra te daré más detalles. No te olvido Pepe, pero no haré nunca por ir adonde tú estés, porque no quiero aumentar mi desgracia. Muera el secreto en ti. No me olvides. Tú y entre nosotros. Eloísa. [Facsímil].

§

[XII] Carta rimada]

Ven, mitiga a mi llanto mi pena;
A ti sólo le es dado a mi alma
Devolverle la dicha y la calma
Con tus frases sublimes de amor
Es tan dulce y tan grande a mi oído
Escuchar tu dulcísimo acento,
Que explicar yo no sé lo que siento
Al mirarte a mi lado alentar.

[Facsímil]

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