La vida �ntima y secreta de
Jos� Mart�

Carlos Ripoll

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AP�NDICE
En letra negrilla aparecen los pasajes que no se incluyeron en la transcripci�n anterior. Un clic al final de cada carta, lleva a su facs�mil.

CARTAS DE CARMEN ZAYAS BAZ�N

[I] Pepe. Esta es la primera vez que tomo la pluma para decirte lo mucho que te amo, y tiemblo solamente al considerar que quiz�s es insuficiente para poder interpretar la nobleza de mis sentimientos. Mucho tiempo hace que te amo, pero en silencio, mucho ha que mi coraz�n te pertenece.

Es muy cierto que desde que te vi te am�, desde ese momento sent� nacer en mi coraz�n inextinguible llama del primer amor, pero tambi�n es cierto que desde que te conozco no he tenido un d�a de calma, pues los celos me mataban, era horrible mi situaci�n: constantemente he luchado con las dificultades que en su ego�smo el mundo pone siempre a la felicidad de los seres que se aman, pero si es cierto que mucho hacen sufrir, y mucho nos queda por sufrir, no lo es menos que alg�n d�a seremos en extremo felices. �Deseas olvidar? �A qui�n? �D�melo! Que si tengo el alma peque�a, la tengo muy grande para ciertas cosas y peque�a para otras, pero para escribirte y pintarte mi amor como debe ser, inmensa es. Escr�beme seguido y no me culpes si no puedo hablarte algunas veces. Carmen significa verso en lat�n, y en otra trigo, vergel, nombre sonoro y armonioso. Tuya. Carmen. [Facs�mil]

[II] Pepe, yo no tengo s�lo tu carta en el coraz�n, tengo tu imagen grabada en mi mente, tu voz y tus miradas me queman, pues te adoro con el delirio de un coraz�n puro!!!. �mame como yo te amo. Yo juro adorarte hasta la muerte.

Dime, �qu� cosa no crees de mi carta? �Crees que yo te enga�ase? �A ti que te quiero tanto? Eso ni por un momento, pues creo que para asuntos tan sagrados como el amor se deben tratar con entera franqueza.

A pesar de mi poca experiencia y edad tengo la desgracia de dudar de todo, pues he visto tantos corazones marchitos muy temprano por los desenga�os. Tanto vi que tengo temores, m�s cuando me dices que quiz�s, tal vez, me quieras firmemente , esto es terrible. Cuando entusiasta esperaba leer en tu carta frases amorosas s�lo encontr� duda y frialdad. Te ruego seas m�s amoroso en otra.[palabras ilegibles] Tuya, Carmen.

Los domingos me han [se interrumpe la carta]. [Facs�mil]

[III] Mart�. Creo que debemos comunicarnos por escrito pues de otra manera es imposible; si te parece, escr�beme puesto que me ves como tuya". [En el mismo papel escribi� Elo�sa Ag�ero] "Qu� esquelitas amorosas tan monas. De veras perd�as tu tiempo a pesar de que t� cre�as amarla firmemente alg�n d�a. No vale la pena contestar tanta [palabra ilegible]. [Facs�mil]

[IV] New York Julio 11 de 1895

Sr. Dn Manuel Mercado:

Estimado amigo No he contestado su carta de p�same mucho antes, como era mi deseo, porque en aquellos d�as ni el esp�ritu ni el cuerpo pod�an con el sufrimiento, ni sacudir la postraci�n consiguientes a tantas y tan dolorosas emociones. D�as de muy amargas pruebas tengo pasados, pero esta �ltima s�lo una alma templada en la desventura puede dominarlas. Saber el cad�ver ocho d�as en manos de sus enemigos, pedirlo y recibir una negativa del general espa�ol; vivir el hijo y no poder dar piadosa sepultura al padre, todo esto con la fuerza del que manda como d�spota sin dejarnos mover, provoc� en mi casa un conflicto que pudo acabar en un segundo golpe para m�, pues mi hijo exaltado con esta pena quiso irse al campo insurrecto. La provincia de Camag�ey se levant� en armas y como �l all� fue educado, como mis paisanos que son lo que m�s odian a Espa�a, mi hijo se crey� que todo lo llamaba a la pelea. Imag�nese cuando yo vi esto c�mo sufrir�a. S�lo el peligro me dio fuerzas y emprend� un viaje que me salva por el momento. Todo lo abandon�: hermanas, intereses y patria, ella me cuesta tanto que desear�a no volver m�s, pero tendr� que hacerlo dejando a Pepe aqu�. Le env�o el retrato que me pidi�: lo he conseguido con gran trabajo pues tanto en Cuba como aqu� todos me los quitan, y �ste lo consegu� con el rep�rter de un peri�dico que me hizo el favor de devolv�rmelo. Mi hijo es mucho mayor de cuerpo que su padre, est� hecho un hombre, y me quiere mucho; tiene fisonom�a franca y leal; de Ud. es amigo sincero y me encarga se lo diga. A Lola y sus hijos mi sincero afecto, y de Ud. su affma. Amiga. Carmen Z. Baz�n. [Facs�mil].

[V] New York octubre 12 de 1896

Sr. Dn Manuel A Mercado

Muy estimado amigo: en junio del a�o pasado le envi� un retrato de mi hijo Pepe, que su bondad me pidi�; no he tenido noticia suya de haberlo recibido, s�lo Carolina Guzm�n me asegur� que estaba en su poder. En triste y afligida circunstancia me dirig� a Ud. hace tres a�os cuando la muerte de mi padre, manifest�ndole mi deseo de establecerme en M�xico. �Cu�nto deploro el error de Rosa, mi hermana, en sus c�lculos, que me impidi� llevar a cabo mi proyecto! Por ellos veo comprometidos mis intereses en la ruina espantosa de Cuba, y amenazada la tranquilidad de mi esp�ritu. Pepe hace un a�o que lucha entre los deseos de irse a la guerra y el dolor en que quedar� yo sumida, y la soledad en un pa�s extranjero, pues no me permitir�n volver a mi pa�s. Aqu�, despu�s que pas� la muerte horrible de su padre, pens� educarlo y hacerlo un ingeniero. En cinco meses que hace estudia el ingl�s, lo domina bastante para entrar en la preparaci�n de su carrera alcanzando a sus condisc�pulos los que le llevaban un mes de adelanto. Si en medio de una vida de destierro se puede tener alguna paz, yo cre�a haberla conquistado haciendo con mis l�grimas que mi hijo olvidara sus deseos, pero he llevado un golpe terrible, ayer me convenci� que est� muy lejos de haber renunciado a su ideal, y creo que o por un esfuerzo supremo lo saco de aqu�, o he de verlo embarcarse en una de esas peligrosas expediciones que llevan tantos h�roes a morir. P�ngase un momento, amigo m�o, a pensar, despu�s de lo que he llorado en mi vida, cual es mi porvenir. Si los cubanos triunfan, como creo, mi tierra quedar� sumida en gran pobreza, y no s� qu� vida le espera a mi hijo que deseo ver un hombre distinguido. Ya Ud. sabe qu� son los militares en nuestras tierras, instrumentos de descontentos para las guerras civiles. Sus pocos a�o (diez y siete), �l no puede ocupar un puesto serio y tendr� que contentarse con ser protegido de alg�n general, a pesar del nombre que lleva. Mi deseo, mis esfuerzos han sido alejarlo de todo esto pues con su nombre y una bonita inteligencia podr�a hacerse lugar m�s distinguido. Aqu� eso es dif�cil, rodeados como estamos de una gran emigraci�n que toda trabaja por alcanzar la independencia: no oye m�s que gritos de guerra y el constante movimiento de los que se van tiene en su alma un eco que no lo deja reposar. )Ud. me aprobar�a que lo arrancara de aqu� y me lo llevara a M�xico donde podr�a olvidarse un poco de esto? Yo no creo que a sus cortos a�os sea un compromiso ineludible ir a pelear donde se sobran hombres que hagan lo mismo. Si �l fuera un general, un hombre civil ya de responsabilidad, que pudiera ayudar con su saber o su espada, yo misma lo creer�a inevitable, pero �s�lo porque lleva el nombre de su padre ha de? �ir a exponerse sin grandes ventajas para la patria ni para �l? Yo me quiero ir, arrancarme a este pa�s que creo llamado por rara coincidencia a ser tumba de mi afectos. �Cu�nto me costar�a mensualmente all� la vida decente pero econ�mica? �La instalaci�n ser� muy cara? Si yo llevo muebles de aqu� �me cobrar�n siendo de mi uso? �Y si llevo los libros que pertenec�an Pepe, tambi�n me cobrar�n? Perd�neme, amigo m�o, estas molestias que mi atribulado esp�ritu no vacila en darle. Piense que quiero salvar mi �nico hijo y el �nico ser que me ama en la vida. Lola, con su natural bondad, lo ayudar�, y yo les quedar� agradecida eternamente. Sal�delos a todos, su familia me es querida, y yo soy su affma. Amiga

Carmen Z. Baz�n

686 Lexington Avenue. [Facs�mil]

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