CONCLUSIÓN
Tal como lo hemos visto reflejado en su literatura, Cuba comienza en 1923 a vivir una "gran innovación histórica". Dicho acontecimiento se caracteriza por la conjunción, dentro de un mismo período generacional, de los siguientes factores: el "culto martiano" y la "dirección espiritual" de Enrique José Varona; la "divinización de la historia" por el materialismo dialéctico y la "insurgencia vanguardista" contra el pasado. Entre 1923 y 1930 va llegando a su madurez el grupo generacional que había nacido al calor del espíritu revisionista en la poesía y en la política. Los "nuevos", se adiestraron desde sus comienzos en los campos que conocerán mejor de sus actividades: lo cívico y lo artístico.
El panorama que descubren al iniciarse en su período histórico de quince años, presenta las siguientes características: 1) En plena actividad encuentran el imperio del retoricismo en la prosa, la decadencia posmodernista en la poesía y el academicismo general en todas las manifestaciones artísticas. 2) En el plano social y político, sienten la frustración de veinte años con independencia limitada y gobiernos deficientes. Es así que dirigen su "quehacer generaciona1" aunque no siempre logran sus objetivos, hacia la renovación literaria y artística, la conquista de la plena soberanía, la reafirmación del sentimiento nacionalista, la erradicación de la política tradicional y la superación del determinismo fatalista en la historia.
El vanguardismo es la tendencia de renovación más completa que se intenta en la historia literaria del presente siglo. En la poesía, representa una reacción contra el modernismo: destruye las normas tradicionales del verso e incluye en su temática la inspiración "deshumanizada". La metáfora es el instrumento más usado en la poesía vanguardista y logra reflejar la visión especialísima de la época. La superimposición de imágenes nuevas y la vinculación insospechada del elemento vulgar y el poético, señala un límite bien definido con el pasado. La renovación literaria va dirigida a suprimir el exceso de ornamento en la prosa y en la poesía, para lograr así una mayor exactitud en el mensaje literario. La confesión del sentimiento íntimo del poeta queda desterrada como motivo de inspiración: "en lugar de creencia en el corazón: electricidad". Renovándose el tema de la poesía se recurre también al neologismo que aporta la síntesis expresiva tan añorada por el poeta nuevo.
Desde su nacimiento, como en todas las vertientes europeas del vanguardismo, en Cuba el empeño revisionista, la "modernolatría", el nihilismo, el espíritu de destrucción, el irracionalismo, el antihistoricismo, fueron los dogmas y objetivos del arte. Y cada uno de ellos recogió un latido, una promesa, una esperanza que nos descubre la época. Por eso el estudio de los movimientos de vanguardia. se convierte en instrumento de investigación, en cuanto nos revela las intimidades de un período histórico. Todo cambio se anuncia con una nueva forma de captar la realidad. -¿Qué nos traerá el neovanguardismo de nuestros días? ¿Una síntesis de las locuras de la razón y de la sinrazón? Ya lo sabe la poesía. -El arte nuevo, cuando llegó a desarrollarse, impuso la destrucción del pasado. Luego la "vetustofobiá" cundió hacia todo lo anterior, hacia otros mundos menos vulnerables que el fenómeno artístico. "Adelante, siempre en arte y en política, aunque vayamos al abismo" recomendaban los primeros ultraístas. Se logró quebrantar as! el fundamento de lo tradicional: entonces nace la corriente de negación histórica.
La revista de avance es el órgano que recoge el momento vanguardista cubano. En ella está presente la insurgencia artística que precede la revolución de 1933. En sus páginas van apareciendo el tema y el estilo de un proceso revolucionario. Allí se evidencia la evolución desde la rebeldía estética hasta la rebeldía política, toda vez que dicha publicación nace en la efervescencia poética del tricentenario de Góngora, y muere en 1930 por el asesinato, en la plaza pública, de un dirigente estudiantil. Por eso hemos llamado a la revista de avance "vocero de vanguardismo y pórtico de revolución" [Poco después de terminarse este trabajo, con ese título, publicó la Revista Iberoamericana (vol. XXX, no. 58, 1964), de la Universidad de Pittsburgh, un resumen del mismo].
El momento crítico que encuentra la naciente generación en 1923, presenta un fuerte contraste con la visión martiana de la República. Para superar los años de errores y desilusiones, los "nuevos" deciden investigar el pensamiento de Martí. Descubren en él un formulario ideal para orientar sus aspiraciones y se inicia el "culto martiano" que no logra interrumpirse. El ideario y la palabra del Apóstol sirvieron para convertirlo en el "héroe adorado", y se emprende su "rescate". El pensamiento ambiguo de Martí satisfacía las interpretaciones contradictorias y las distintas soluciones que se proponían dentro de aquel grupo generacional. El idealismo optimista de Martí, sirvió de impulso para la "renovación histórica" que se intentaba. Su palabra, cargada de "futuridad" y con el prestigio de batallas ganadas para la novedad literaria ayudaba a actualizar su mensaje.
Enrique José Varona actúa como "testigo geológico" indicando el origen del conflicto que encuentra la generación. Heredero de Martí, puede guardar en su virtud la visión generosa de la gesta del 95 e intenta entregarla a sus discípulos. Es un puente de "mármol" que transita la generación para comprender su pasado remoto y el inmediato. Si Martí es el profeta, Varona es el sumo sacerdote que oficia en el templo de la generación. Pero la prédica de Varona no pudo desprenderse de su pesimismo filosófico. Así, la generación que lo escoge de "guía espiritual" satisface sus ansias arielistas con la prédica de un "Próspero" preocupado por la construcción material del país y la educación que le inspira el positivismo.
En apretado resumen, la generación que nace pocos años antes que la revista de avance, inicia su "gran innovación" con la doctrina abierta, inacabada y magnífica de José Martí; con el magisterio utilitario y antiespiritualista de Varona; en compañía del materialismo dialéctico postrado en adoración ante la historia; y con la insurgencia gratuita del vanguardismo artístico.
El ciclo de la "gran innovación histórica" está terminando. Otro movimiento poético, otra generación rebelde debe aprestarse para iniciar un nuevo episodio. Luego se pedirán cuentas y volverán a arder los templos, los que se han construido con piedras eternas. El hombre diviniza la historia pero no puede esclavizarla.
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